El desafío del sobrediseño en el hormigón: equilibrando seguridad y sostenibilidad

Un reciente estudio del MIT Concrete Sustainability Hub puso de manifiesto una práctica común en la industria de la construcción que merece atención: el sobrediseño en las mezclas de hormigón. Esta investigación, que analizó más de 115.000 lotes provenientes de plantas de hormigón premezclado, revela que muchas mezclas se formulan con resistencias significativamente superiores a las especificadas en los proyectos.

El sobrediseño responde a una lógica comprensible: garantizar que las estructuras cumplan con los requisitos mínimos de resistencia ante las variabilidades inherentes al proceso constructivo. Sin embargo, esta práctica conlleva un costo ambiental considerable, dado que el incremento en la cantidad de cemento -principal componente responsable de las emisiones de CO2 en el hormigón- se traduce directamente en una mayor huella de carbono.

Los datos son reveladores: por ejemplo, mezclas diseñadas para 20 MPa alcanzan en algunos casos hasta 55 MPa, superando ampliamente los márgenes recomendados por instituciones como el American Concrete Institute (ACI). En términos de emisiones, duplicar el margen de seguridad en una mezcla estándar puede generar aproximadamente 80 kg adicionales de CO2 por metro cúbico.

La industria de la construcción se encuentra así ante un dilema que requiere equilibrar dos imperativos: la seguridad estructural y la responsabilidad ambiental. No se trata de sacrificar uno en favor del otro, sino de optimizar los procesos para satisfacer ambos objetivos.

Las soluciones existen y son viables. La implementación de controles de calidad más rigurosos, el uso de tecnologías de monitoreo avanzadas y la incorporación de materiales cementicios suplementarios pueden reducir la variabilidad en la producción y, consecuentemente, la necesidad de sobrediseñar.

Otra fuente de sobrediseño lo constituye la especificación de resistencia por sobre lo estrictamente necesario desde el punto de vista de resistencia estructural. Muchas veces, esto responde al uso de especificaciones estandarizadas o a la necesidad de cumplir requisitos normativos de durabilidad basados en resistencias mínimas. Actualmente, la mayoría de las normas de hormigón -incluida nuestra norma NCh170- permiten abordar el tema de la durabilidad con un criterio de desempeño, poniendo el énfasis en la permeabilidad del hormigón y no necesariamente en su resistencia.

El camino hacia un hormigón más sostenible requiere un esfuerzo coordinado entre productores, diseñadores y organismos reguladores. La revisión de normativas, la adopción de nuevas tecnologías y la promoción de prácticas más eficientes son pasos necesarios para transformar una industria fundamental para el desarrollo.

En un contexto global marcado por la urgencia de mitigar el cambio climático, repensar prácticas arraigadas como el sobrediseño del hormigón no es solo una oportunidad para reducir emisiones, sino también un imperativo para asegurar la sostenibilidad a largo plazo del sector de la construcción.